El método keyword para organizar conceptos (part one)

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Empezamos este post con un aviso: no vamos a inventar la rueda. Lo que hoy te comentamos es la pura y simple exposición de un método que se ha gestado de manera natural en nuestra agencia, y que ha acabado cobrando entidad propia gracias a su simplicidad y eficacia. Un método que nos ha ayudado MUCHO a conceptualizar a todos los niveles.

Uno de los retos de la comunicación es básicamente entenderse (ya te avisamos sobre lo de la rueda) y cuando te dedicas a comunicar en cualquiera de sus facetas, sabes lo difí­cil que es conseguirlo. Si, además, te dedicas a traducir objetivos planteados mediante lenguaje verbal (briefings) en elementos no verbales como el diseño gráfico, los audiovisuales, la experiencia de usuario o la usabilidad web, el reto puede ser inconmensurable, incluso para la persona mejor dotada a nivel comunicativo. ¿Más difícil todavía? Imagina que esas conclusiones conceptuales deban ser útiles para diferentes tipos de interlocutores: cliente, departamento de marketing, departamento de diseño, desarrolladores, social media managers, ilustradores, animadores, redactores… En fin, que necesitas un común denominador tan fuerte y estable como sea posible, para que la gente quede bien alineada con los objetivos.

Tal vez por defecto profesional, un día nos descubrimos pensando como lo hacen los buscadores web. Google & friends son, sin duda, las herramientas más revolucionarias del milenio en temas de comunicación, y lo son porque utilizan precisamente ese “think simple” y tratan de entender los puntos clave de nuestro lenguaje, hasta el punto de que se acuñó la famosa palabra keyword para referirse a esos términos clave que ayudan a fijar conceptos, a aglutinarlos. Una búsqueda en Google puede hacerse realmente compleja, pero siempre comienza en una keyword. ¿Por qué recurrir entonces a complejos métodos de expresión en un briefing o en un proceso organizativo cuando lo que necesitamos es precisamente esa simplicidad?

El método keyword
Vas a ver a un cliente que tiene unas 300 ideas en la cabeza sobre lo que quiere conseguir en su próxima acción promocional en internet. Mientras te las comenta, añade también algunos detalles sobre su competencia, sobre los mercados y sobre lo engachado que está el director general a Angry Birds y lo mucho que repite su deseo de crear algo así desde la empresa. De pronto tienes centenares de inputs que consolidar. Sabes que algunos de ellos se esfumarán incluso antes de que redactes el pre-briefing, porque además es de mala educación apuntar cosas como un loco durante la reunión y estás utilizando parte de tu memoria y sentido común para procesar la conversación. Necesitas canalizar y concretar. Bien. Piensa como lo haría un buscador web sin aplicar demasiados matices. Haz una lista de las palabras clave que hayan salido en la reunión. No desprecies el resto de notas más comunes que puedas tomar; te servirán después para mejorar el método.

El método keyword part one imagen 2

De vuelta a la agencia/casa/cubil, ubica las palabras clave en dos columnas. En la de la izquierda anota las que creas más relevantes y estratégicas en relación a los objetivos del cliente. En la derecha apunta otras keywords a tener en cuenta, pero que consideres de interés secundario. Si te quedan algunas sueltas, déjalas libres, son demasiado irrelevantes. Consulta tus notas más ordinarias (las que originalmente no eran keywords) y trata de extraer más palabras clave de ellas para añadirlas a las listas. Ubica estas palabras clave, ordenadas de mayor a menor importancia (ese criterio lo estableces tú, como profesional de la comunicación) al principio del pre-briefing o de la propuesta para el cliente.

Si todavía sientes vértigo por no haber redactado los 25 folios de briefing acostumbrados, nada te impide desarrollar unos textos más elaborados, para generar una estructura más habitual. Acude frecuentemente a esas palabras clave durante el desarrollo para definir el contexto del proyecto. Cuando vuelvas a reunirte con el cliente, sácalas a pasear a menudo, intentando que esos términos vayan consolidando el compromiso conceptual de ambas partes y se conviertan en “nodos” del proyecto. En esta fase seguramente caerán alguna de las keywords que has previsto y entrarán en juego otras. Lo realmente importante es que muchas otras se irán implantando, y pasaran a ser pilares sobre los que trabajar. Haz esto tan visible como quieras ante tu interlocutor. En realidad no es obligatorio que entienda las reglas del juego. Lo importante es que esos keywords se vayan consolidando, poco a poco, como parte del discurso del proyecto.

Hasta ahora puede parecer algo bastante abstracto, pero en realidad se trata de un compromiso dialéctico para alinear intereses. Y eso es solo el principio del método. En nuestro próximo post te explicaremos cómo aplicarlo en tareas específicas y te ofreceremos un ejemplo real de cómo ha servido para vertebrar todo un proyecto.

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